14 jul. 2010

Proyectos: 1 de 3

Bueno, este es el primer de tres proyectos que voy a enseñaros. Los otros dos son regalos y hasta que no los dé se quedaran guardaditos.

PRIMER PROYECTO: LIBRETA PARA LOS NIÑOS NIÑOS
Quién me conoce bien sabe que me encantan las libretas, me chiflan, tengo a montones, de todos los tamaños, de todos los tipos y para todo. Algunas son tan especiales que me da pena usarlas. A veces he regalado cuadernos a personas muy especiales para mi y sin embargo no lo han apreciado, pero de verdad que si alguien alguna vez quiere regalarme algo, no gastarse mucho y quedar bien puede hacerlo con una simple libreta.

El caso es que siempre llevo una en el bolso. A menudo una libreta pueda resultar de gran utilidad y no me refiero sólo para hacer listas, tomar notas, apuntar ideas y nuevos proyectos o simplemente escribir.

A veces una libreta se puede convertir en el juguete más divertido para un niño sobre todo si además tu mamá suele llevar un estuche con rotuladores de colores y bolígrafos. Pues sí, a mis hijos les encanta. Especialmente cuando nos tiramos tres horas en la consulta del médico o del dentista  esperando a que nos toque. Ahí, una libreta es casi más divertido que Bob Esponja.  El problema es que empiezan a garabatear en, por ejemplo, la libreta que me trajo mi madre del Reina Sofía o la que tiene un grabado japonés, regalo de mi hermana, o la de piel de vaquita que me trajo mi amiga Esme de Camden Town y claro, a la tercera hoja ya empiezo a ponerme nerviosa y empiezo a protestar. Pero para ellos, las libretas no importan, lo importante es hacer más y más garabatos. Cuántas más hojas ensucien, mejor se lo pasan. Pero a la quinta hoja, cuando ya se me empieza a hinchar la vena del cuello, empiezo a recoger los bolis, los rotus y, por supuesto, la libreta, más rápido que un top-manta cuando ve a la policía.

Los niños, obviamente, se mosquean, pero yo siento un gran alivio por tener a buen recaudo "mi tesoro".

No obstante, son mis hijos, y pienso que si tuviera alguna libreta a la que no le tuviera tanto cariño, podrían pintar sin que a mí se me subiera la tensión... pero por más que pienso no hay ninguna a la que esté dispuesta a sacrificar ante semejantes verdugos.

Así que he decido hacerle una cada uno, para que ellos tengan su propias libretas, las cuales llevaré en mi bolso junto a mis rotus sobre todo cuando vayamos a la consulta del médico.


Naturalmente como no podía ser de otra manera la rosa y amarillo es para la Maiko y la azul y verde para el ninja. La verdad es que están encantados, pues no se lo esperaban y eso de pintar todas las hojas que les de la gana sin que mamá les diga nada es una gozada y para mí también el ver como mis hijos disfrutan con algo que les he hecho con mis propias manos.

1 comentario:

  1. Me encantan esas libretas y el album que le as hecho a mi madre es precioso, siempre me a gustado lo creativa que eres y siempre me as gustado tu.

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